En mayo de 1888, el francés Arthur Batut obtuvo la primera fotografía aérea conocida desde una cometa. En 1858 se habían conseguido las primeras tomas desde un globo estático.

Batut construyó una cámara con cartón y madera, que subía al cielo usando una cometa. El obturador era del tipo guillotina, accionado con gomas elásticas. Quedaba liberado después de quemar una pequeña mecha pirotécnica. Portaba una placa de vidrio de 13x18 cm sobre la que realizaba la toma.

Su interés era científico por lo que contaba también con altímetro y nivel, cuyos registros quedaban fijados en la propia fotografía y permitían establecer las escalas en la imagen

La cometa tenía una envergadura superior a los dos metros. Actualmente su armazón se conserva en el Museo Arthur Batut de Labruguière, en el departamento francés de Tarn, junto a la cámara.